martes, 15 de abril de 2014

Lo contraproducente de vivir

Es llena de promesa la vida, gemela y cómplice esperanzada de la muerte. Esta última tacha los defectos y enaltece el pensamiento de un día lo que fuimos y que hoy somos, polvo de tuétano y masa del pudrimiento enterrado por el calor del sinsentido y asombro de conocer lo tranquilo.
Si la vida es frío la muerte es calor, si la vida es luz la muerte es oscuridad. Son dualidades impropias, ¿Cómo conocer la oscuridad que hay en la muerte, si eso solo lo puede juzgar un vivo?, porque no morir es vivir y vivir es algún día morir. Es entonces banal e impropio vivir, si algún día moriremos, y si morimos vivimos, porque para ello nacimos, y nacimos fue para vivir y esperar a morir; yo de todo esto hubiera preferido vivir, porque nací para morir, pero no para vivir.