jueves, 12 de julio de 2012
Regina
Ese día, recuerdo claro y fatídico, fue cuando se dio cuenta que el final de un capítulo (tal vez de todo un libro), se acercaba. Regina siempre componía el punto focal de todo a lo que ella concernía, pues con su capacidad de hacer lo mejor, buscaba la manera para un todo perfecto; su única excepción la hizo con quién se casó, un hombre típico en las series norteamericanas, al tanto que este, esclavo del licor y la lujuria, se oponía a todo aquello cuyo bien fuera grato para la dama costumbrista. El caso fue para Regina fuente de dolores de cabeza, nunca pudo pronunciar otra palabra mas grande del amor guardado para aquel ingrato; pero este, solo otro peldaño oxidado en una sociedad con millones de replicas absurdas, profesaba lo peor para su mujer, pues estas crudas palabras "No se preocupe por ser la única, preocúpese por ser la mejor" terminaban callando el latido del corazón encomendado a tan descuidado pedazo de idiota. Pero ese día, el día claro y fatídico, brotó un nuevo sentimiento en el pecho de Regina, y esto provocó el dejar de latir de un corazón: El corazón de aquel hombre a quien Regina guardo tanto cariño; pues indignado acabó con su vida al saber que su mujer tenía de nuevo, después de mucho tiempo, la capacidad de volver a amar al alguien más, y mucho mejor que él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario