sábado, 28 de julio de 2012

El rosal en sus ojos

Nunca había detallado su mirada, era como si tuviera un sol que esconde detrás un bello rosal dispuesto a ser suyo para aquel aventurero, y ese era yo. No creía esa, mi arriesgada tentación al tope de lujuria a punto de entregarme su cuerpo, acto sin motivos mas allá del amor y de la tentación por un futuro certero para ella; pero no para mí, quien vivía del momento sin aguardar la satisfacción de un compromiso.
Ahora entiendo que merece ser amada por alguien cuyo fin sea preservar ese rosal sin dañarle ni un pétalo a las rosas de su mirada, alguien que cultive las flores ya arrancadas por sujetos como yo, que pasaron el sol pero se deleitaron de las rosas.

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